My private Dakar


¡Participar una vez en el Dakar! Para la mayoría de nosotros un sueño inalcanzable. Aunque sí es posible acercarse bastante. En Marruecos. Siguiendo las huellas de Dakares del pasado. Si siendo un mortal normal se te presenta la oportunidad de poder vivir esta aventura a lomos de una auténtica máquina dakariana, entonces es que los astros están de tu lado. Dirk Schäfer la tuvo y la aprovechó para ir al encuentro de este sueño.

Estoy algo ansioso. Serán los nervios. No sé en cuántas motos me he montado ya a lo largo de mi vida. Pero de lo que estoy seguro es que hasta ahora nunca me ha había montado en una que ha corrido el Dakar. Mejor dicho, que debería haberlo corrido. Porque la Rallye- X-Challenge, que tengo delante y que miro entre fascinado y desconcertado, no pudo correr el Dakar. En el 2008, justo cuando iba a pasar el control de neumáticos, se canceló el Dakar. Y ahora tengo la oportunidad de poder conducirla por parte del recorrido de la carrera para la que el equipo oficial de Touratech la preparó en su día.

Antes de partir hacia Marruecos con cuatro amigos me familiarizo un poco con ella. El carenado con cierres rápidos esconde una montaña de instrumentación rally. Frunzo el ceño, ¿cómo funcionaba exactamente el asistente de navegación? Un depósito adicional de gran tamaño amplía la autonomía a estándares saharianos. Solo el espacio para equipaje deja algo que desear.  En la plaquita de aluminio en la parte trasera podría amarrar en el mejor de los casos una tostada. Da igual, ¡quiero salir ya!

Rodeamos el Atlas cubierto de nieve por el este cruzando la meseta rocosa de Rekkan. Progresamos rápidamente. A lomos de esta moto de rally me voy creciendo. ¿A lo mejor debería participar alguna vez en un rally de verdad?  ¡Pum! Dolor en la espinilla derecha. Acabo de recibir mi premio por ir demasiado pegado, un curso acelerado en balística. O en otras palabras: ir tan pegado a la 690 de Guido me convierte en objetivo de todas las piedras que salen disparadas. Aunque a la velocidad que vamos, esta parte no tardará en quedar atrás.

Desde la meseta de Rekkan son solo unos pocos los caminos que hay para bajar y alcanzar la llanura de Erfoud. Uno de ellos es el Col de Belkassem. Nos espera un descenso con escalones lleno de socavones y aderezado con lajas afiladas. Seguramente, los «cracks» del mundo de los rallyes y los endureros auténticos no pondrán mala cara ante este descenso. Gracias a Dios, la mía no se puede ver. Con la altura del hierro que tengo entre piernas, lo de sacar los pies no vale. Respiro hondo y me tiro.

En Hassi Labied estamos citados con Eduardo. Eduardo, español de nacimiento, se fue a vivir hace unos años con su mujer al Erg Chebbi. Cuando no está organizando pruebas de orientación o dando consejos a turistas moteros se dedica a jugar en las dunas con su 1200GS Adventure. Quien lo haya intentado ya, sabe que Jimmy Louis sabe hacerlo. A los demás, ya solo la condición física, les denegará cualquier opción de éxito. Pero Eduardo tiene la corpulencia, la condición física, y tras meses en la arena, el dominio necesario para controlar la bestia. El fortachón tiene preparados algunos consejos para los enclenques para poder cruzar a Foum Mharech.

Toda la historia se encuentran en el nuevo catálogo de Touratech 2015.

 
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